Para nadie es un secreto que la heroína es una sustancia sumamente nociva y que su capacidad de crear adicción física, aunada con la necesidad que genera de aumentar progresivamente la cantidad que se consume, empuja a los adictos a un acelerado bucle de deterioro en su salud.

Para quien está atrapado en sus redes quizá resulta visible, aunque sea difícilmente mesurable. Sin embargo, observando las estadísticas, es posible obtener una perspectiva cuantificable del tiempo que la heroína puede llegar a restarle a su vida.

 

Al igual que nos ocupamos en el pasado del tabaco, el alcohol y la cocaína, a partir de los datos recuperados de los Centros para el Control y la

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