Los robots colaborativos, también conocidos como cobots, están diseñados para ayudar a los humanos con una variedad de tareas peligrosas. El concepto principal de estos sistemas robóticos es operar de manera segura junto con los humanos en el mismo espacio, donde las diversas fortalezas de los humanos y los robots se pueden utilizar de manera eficiente. Estos robots son significativamente menos costosos y pueden funcionar en condiciones adversas. Simplifica el proceso de trabajo en un corto período de tiempo, finalizándolo de manera más perfecta y precisa que los humanos.

En los últimos años, el uso de este tipo de robot ha aumentado drásticamente, impulsado por el aumento de los costos laborales, la creciente necesidad de automatización y la expansión de las capacidades del robot. La capacidad de realizar trabajos repetitivos y de toba durante más horas ha aumentado la aceptación de los robots colaborativos en varias áreas industriales. Por ejemplo, las industrias pesadas que utilizan productos químicos y altas temperaturas en los procesos pueden presentar graves peligros para los seres humanos. En tal situación, los cobots pueden ser una solución útil, ya que funciona en cualquier condición difícil sin problemas de seguridad con un riesgo reducido para la salud de los empleados humanos. La disminución del costo de los sensores y la energía de las computadoras ha reducido los costos generales de los robots, lo que ha aumentado su presencia en varias empresas pequeñas. Las pequeñas y medianas empresas ofrecen importantes oportunidades para el mercado. Esta oportunidad está impulsada por el hecho de que los cobots son menos costosos en comparación con los robots industriales tradicionales. Se pueden entrenar e implementar fácilmente, y tienen la capacidad de realizar tareas repetitivas y mundanas durante períodos más prolongados.

El mercado de robots colaborativos ha ganado una gran popularidad en regiones desarrolladas como América del Norte. El mercado está impulsado por factores como el crecimiento de las inversiones para aumentar la productividad y enfrentar la competitividad en el mercado. La región de América del Norte cubre EE. UU., Canadá y México. La empresa canadiense Kinova Robotics ha lanzado un brazo robótico para ayudar a las personas con discapacidad. En México, el sector manufacturero está atrayendo enormemente muchas inversiones extranjeras directas. Varias empresas importantes están invirtiendo en México y usando cobots para aumentar la calidad, reducir costos y mejorar la seguridad de su fuerza laboral. El Reino Unido y otros países europeos importantes como Alemania, Francia y España también han observado una tendencia creciente para los cobots, debido al aumento de las oportunidades de exportación y al aumento de la demanda de la industria química y de procesamiento de metales. Además, Asia-Pacífico también ha mostrado una tendencia creciente, debido a su mayor aceptación en varias industrias junto con la creciente necesidad de optimizar la calidad del producto y la falta de disponibilidad de mano de obra. En los próximos años, se prevé que Australia, Singapur, Filipinas y Nueva Zelanda sean el mercado más sólido para la adopción de robots colectivos en varios sectores. Además, los cambios dramáticos en el desarrollo económico, la reducción de la pobreza y la adopción de tecnologías avanzadas han llevado a una mayor demanda de este tipo de robots en América del Sur, África y países de Oriente Medio.

La exposición de estos robots en países como Bolivia, Guatemala, Costa Rica, Ecuador, Perú y Colombia ayudará a evolucionar en los próximos años. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y SK Telecom habían firmado un acuerdo para entregar más de 900 unidades de robots educativos Albert para 300 escuelas en Costa Rica. Estos robots educativos impulsados ​​por teléfonos inteligentes ayudarán a desarrollar habilidades básicas en aritmética, álgebra y geometría. Además, el avance en la inteligencia artificial conduciría al desarrollo de robots colaborativos domésticos y comerciales tecnológicamente avanzados. Recientemente, los científicos están superando varios desafíos de ingeniería y están fabricando robots domésticos personales. La introducción de interfaces cerebro-computadora (BCI) ha permitido instruir a las máquinas en el uso de lenguajes naturales, lo que es un gran éxito en el campo de los robots colaborativos.


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