Artículo original publicado en Innovación Educativa

Laura Valentiene. 1870. Public Domain

Todos conocemos la fábula de la “liebre y la tortuga” de Esopo. En ella una  perseverante y humilde tortura llega antes a la meta que una vanidosa y sobre-confiada liebre.

Podríamos trasladar esta fábula al mundo educativo  asociando la tortuga al profesorado que desea innovar en sus asignaturas, ya que lo hace con humildad (muchos recursos no le dan) y perseverancia. La liebre se asociaría a las tendencias de innovación educativa, puesto que suelen deslumbrarnos con sus nuevas y relucientes tecnologías, sus innovadores métodos o sus novedosos procesos.

 Las principales diferencias con la fábula de Esopo son:

  • La liebre corre y cada vez acelera más. Mientras que el profesorado, que trata de mejorar las metodologías educativas, avanza a ritmo progresivo (más bien lento y sin acelerar).
  • No hay meta de llegada, se trata de realizar un avance continuo para ir trasformando el modelo educativo.

En esa fábula aplicada al contexto educativo parece que hay una maldición. El profesorado intenta alcanzar la liebre para mejorar sus métodos educativos pero, cuando parece que la alcanza, aparecen otras liebres con colores distintos y avanzando cada una de ellas por un camino diferente. En la realidad al aprender y empezar a aplicar una tendencia, aparecen otras nuevas que parecen más atractivas y nos invitar a cambiar la innovación realizada para aplicar algo más novedoso.

Pero ¿qué tendría que hacer el profesorado para avanzar más deprisa que la liebre?

Lewis Carrol nos da la solución en su archifamosa novela  “Alicia a través del espejo”. Es la conocida Hipótesis de la Reina Roja: “Alicia, a pesar de correr todo lo rápido que puede, no es capaz de moverse del sitio. Extrañada le dice a la Reina Roja que en su país, cuando se corre rápido y durante un tiempo, se suele llegar a alguna parte. La Reina replica a Alicia diciéndole que su país es un poco lento, ya que aquí (en el país de la Reina) para permanecer en el mismo sitio  hay que correr todo cuanto se pueda, pero para llegar a otra parte hay que correr al menos dos veces más rápido”

by John Tenniel. December 1870. Public Domain.

El profesorado que innova corre mucho (al menos mucho más que el que no innova), pero si para alcanzar las tendencias de innovación educativa tiene que correr el doble de lo que lo hace, parece que nunca va a alcanzar las tendencias de innovación educativa ya que estas no permanecen fijas, sino que evolucionan muy rápidamente.

Realmente hay una forma de correr mucho más rápido, incluso más del doble, pero realizando menos esfuerzos del que estamos realizando ahora.  La idea no es plantearnos que hay una meta, sino un camino que recorrer donde las tendencias son herramientas que nos ayudarán a recorrerlo. Dicho de otra forma, cada vez que alcancemos una liebre, unámonos a ella y continuemos recorriendo el camino.

¿Y cuál es  la moraleja? Pues que las tendencias en innovación educativa no son metas, son herramientas que ayudarán a recorrer el camino a todo el profesorado que ya lo ha iniciado.

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