Artículo original publicado en SwingCompleto

Por Jerry Díaz

La 59 Serie Nacional ha estado matizada por la paridad entre los contendientes y las fallas garrafales en todos los sentidos.


Hoy me
referiré a los errores organizativos. Es decir, todo (o casi todo) lo que
trasciende el terreno de juego.

Durante esta
temporada se dieron casos de peleas como en todas. Las trifulcas son normales
en todos los campeonatos, incluso al máximo nivel.

Por
ejemplo:

El avileño Vladimir García tras un enojo en el estadio Cándido González rompió algunos elementos de “propiedad social”. El lanzador fue multado teniendo que pagar todo lo que dañó. Eso pasa hasta en las mejores familias, hasta ahí todo bien.

La trifulca ocurrida en el estadio Latinoamericano protagonizada por jugadores de Holguín e Industriales también es algo que sucede en cualquier béisbol. Excepto por el detalle de que uno de los implicados salió con un bate en la mano. Eso es inaceptable.

Sin embargo, la Comisión repartió sanciones parejas a quien golpeó con su pie y a quien lo intentó con un bate. Inexplicable.


Lo sucedido
en Santiago fue más allá. Las fuerzas del MININT tuvieron que entrar al terreno
y luego intentar poner orden en las afueras. Inaceptable también.

En esta
temporada se repitió la política de secretismo por parte de las autoridades.

Varios jugadores fueron separados definitivamente por “indisciplina grave” (Geiser Cepeda, Alfredo Fadraga). Sin embargo en las Notas Oficiales emitidas al respecto nunca se aclaró cuáles fueron esas indisciplinas. Para bien de todos, la prensa no es solo la del oficialismo y todos pudimos saber la verdad a través de la mal llamada “prensa independiente”.

En esta Serie hubo equipos que no tuvieron suficientes bates para jugar un partido. El hecho se dio durante la primera fase en un choque entre Santiago y Sancti Spíritus. También inexplicable e inaceptable.


Otro capítulo fue el acontecido con Industriales y su posible rival para los Comodines. Barroso aseguró a Anglada que no había posibilidad alguna de enfrentamiento con Granma. Por eso el conjunto azul regresó a la capital después de la última subserie.

De pronto,
como sorpresa, el rival de Industriales fue el equipo de los Alazanes. Es decir,
que ni el Director de la Serie Nacional tenía idea del sistema de desempate a
emplear.

Lo que más
marcó esta temporada fue la “Situación Coyuntural” decretada por Miguel Díaz –Canel
jornadas antes de comenzar el torneo.

Esta situación no tan coyuntural (pues ha durado toda la Serie) impactó fuertemente en el desarrollo del campeonato.


Todos los
partidos comenzaban a las 2 de la tarde, ninguno de noche. Para colmo (y como
parte de la improvisación) en octubre con el restablecimiento del Horario
Normal (se atrasa una hora al reloj) se continuó comenzando los partidos a las
2.

Evidentemente
casi ningún juego pudo efectuarse completo. El cambio horario provocó que
oscureciera más temprano. A partir del otro día se estableció el comienzo de
los partidos a la 1 de la tarde. ¿Nadie pudo prever algo tan previsible?

La imposibilidad de jugar de noche llevó a que los partidos demorados terminaran antes del noveno. Como en el barrio: “cuando se acabe la luz gana el que va arriba”. Incluso llegó a suspenderse un juego a las 4 y 10 de la tarde.

Esto provocó
artimañas de todo tipo para demorar los choques por parte de los equipos que
iban arriba en el marcador. Por tanto, en otro acto de improvisación se decidió
sellar los juegos y continuar en doble programa al día siguiente.

Los dobles juegos fueron pactados a 7 innings (desde el Congresillo Técnico, en este caso no fue improvisado). Algunos conjuntos jugaban más entradas que otros en distintas subseries. Esto fue un desastre para el cómputo de estadísticas.


Los partidos
trascendentales, incluyendo los Playoff de Comodines, se jugaron a las 10 de la
mañana. Pensemos por un momento, ¿quién puede ir al estadio a esa hora? En los
casos de quien pueda ¿quién tiene deseos de levantarse temprano para ver un
partido de béisbol de ese nivel? Lo confieso, yo lo haría, pero sería un
sacrificio. No puede ser que ir al estadio se convierta en un sacrificio por
esos horarios fuera de lo común.

Si la Serie
Mundial se jugara a las 10 am no se llenara el estadio.

La última
es que en Las Tunas, aunque hay posibilidad de jugar de noche se hará de día “para
que sea parejo”, toda vez que en Matanzas es imposible. ¿Pero quién dice que
jugar de día en un estadio y de noche en otro es desigual?

En Grandes Ligas (y cualquier torneo de béisbol decente) todos los estadios pueden ser utilizados de noche. Sin embargo en algunos se juega de día para evitar que coincidan en tiempo los partidos.


¿Es eso perjudicial para el equipo que le tocó la localía diurna?

Creo que no.

Por tanto, se debió haber programado encuentros nocturnos en el Mella para Semifinales.

El último desatino está aún en desarrollo. El Escándalo Moinelo ha desatado una novela en la que el jugador dice haber advertido no estar listo y la Comisión asegura que contó con el lanzador.

Por esto les digo que la temporada 2019-2020, la Serie 59 debe ser recordada como la “Serie de la Improvisación”.


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